La Federación belga del Droit Humain

 


« Le Droit Humain » es una Orden masónica mixta e internacional. Su origen se remonta hacia finales del siglo XIX. La primera logia belga fue creada en 1912. En la actualidad, más de ochenta logias, repartidas por todo el país, están organizadas como Federación belga del Droit Humain. La Federación belga tiene su sede en Bruselas. Ella dispone de total autonomía en el seno de la Orden internacional que tiene su sede en París.

Los hombres y mujeres miembros del Droit Humain aspiran al desarrollo personal y se adhieren a los principios de libertad de expresión y a la Declaración de los Derechos Humanos. Actúan en común y en igualdad, sin hacer distinción del color de la piel, del sexo o el idioma. Todos las opiniones son admitidas con la condición de que éstas sean tolerantes, no dogmáticas y respetuosas de las opiniones ajenas.
 

Un objetivo importante en sus reuniones es la reflexión constante sobre cómo concretizar y llevar adelante los ideales masónicos. Los intercambios de puntos de vista se basan en un método específico que a su vez se apoya en rituales y símbolos que permiten la comprensión activa de la opinión del otro a condición que dicha opinión sea tolerante y conforme a los principios del libre examen.
 

Los ritos propios del método iniciático propician el aprendizaje sobre si mismo y crean un clima positivo de trabajo. El método masónico no enseña, más bien clarifica posiciones y mantiene alerta, estimula el espíritu y favorece la emoción impulsando la reflexión y la meditación.
 

Los miembros de la Federación belga de la Orden masónica mixta internacional El Droit Humain son sensibles a los grandes debates de la sociedad. Por regla general, la Federación belga no toma partido por una posición única ya que la Masonería practica la diversidad. La Masonería es heterogénea, origen de la Tolerancia, la Libertad de Conciencia, la Fraternidad y la Igualdad entre individuos de opiniones diferentes.

La Federación belga desea mejorar las estructuras políticas, económicas y sociales. Para ello, la Masonería se atiene y limita a las iniciativas individuales de sus miembros que son los que defienden sus valores. Y esto es la que la distingue de los partidos políticos y de otras asociaciones filantrópicas.